20 Amados hermanos, no sean infantiles en su comprensión de estas cosas. Sean inocentes como bebés en cuanto a la maldad, pero maduros en la comprensión de asuntos como estos. 21 En las Escrituras está escrito:
«Hablaré a mi propio pueblo en idiomas extraños y mediante labios de extranjeros.
Pero aun así, no me escucharán», dice el Señor.